
Lavar la ropa parece una tarea sencilla, pero sabías que detrás de cada ciclo de lavado hay más ciencia de la que imaginas?. Sin fórmulas complicadas ni palabras raras, aquí te dejamos una selección de curiosidades científicas que casi nadie conoce y que te harán ver la lavadora con otros ojos.
¿Sabías que… el detergente no limpia solo por hacer espuma?
La espuma no es sinónimo de limpieza. De hecho, demasiada espuma puede impedir que la suciedad se vaya con el aclarado. El detergente limpia gracias a unas moléculas especiales que atrapan la grasa y la suciedad para que el agua pueda llevárselas.
¿Sabías que… el agua fría puede limpiar mejor que la caliente?
Algunas manchas, como la sangre, el sudor o ciertas proteínas, se fijan con el calor. Por eso, empezar con agua fría puede ser más eficaz y además ayuda a conservar los colores y ahorrar energía.
¿Sabías que… más detergente puede dejar la ropa más sucia?
Cuando usas demasiado detergente, este no se aclara del todo y deja residuos en los tejidos. Esos restos atrapan suciedad y hacen que la ropa se vea apagada y se sienta más áspera.
¿Sabías que… la fricción es clave para que la ropa se limpie?
No es solo cuestión de agua y jabón. El movimiento del tambor y el roce entre las prendas ayudan a desprender la suciedad. Por eso, una lavadora demasiado llena lava peor.
¿Sabías que… las máquinas profesionales cuidan más la ropa?
Las lavadoras industriales están diseñadas para ajustar mejor el tiempo, la velocidad y la cantidad de agua según la carga. Esto permite limpiar mejor usando menos recursos y reduciendo el desgaste de los tejidos.
¿Sabías que… centrifugar bien ahorra energía después?
Cuanta más agua se elimina en el centrifugado, menos tiempo y energía necesita el secado. Un buen centrifugado no solo deja la ropa menos húmeda, también es más eficiente.
¿Sabías que… lavar del revés protege los colores?
Dar la vuelta a la ropa reduce el roce directo en la parte visible del tejido. Esto ayuda a que los colores duren más y a que las prendas se vean nuevas durante más tiempo.
¿Sabías que… la ropa no se estropea por lavar, sino por lavar mal?
Temperaturas incorrectas, ciclos inadecuados y sobrecargar la lavadora son las principales causas del desgaste prematuro. Elegir bien cómo lavar es la mejor forma de cuidar tu ropa.
La próxima vez que vengas a la lavandería, recuerda que no solo estás lavando ropa: estás poniendo en marcha un pequeño laboratorio científico diseñado para cuidar tus prendas y el planeta al mismo tiempo.
